Hay personas que todavía no saben qué es un blog. No pasa nada. Es un lugar donde escupir lo bien que nos va, un espacio virtual donde colgar todos los lugares que hemos visitado para que el personal lo sepa. ¿Para qué? Eso todavía no lo sé.
¿Es un diario? Me quedé pensando ante tal inocente pregunta.
No y sí. Porque escribimos cuando podemos, algunos son temáticos, otros personales y los más: mixtos.
Me he dado cuenta que hacía tiempo que no subía ningún post (desde noviembre) y he pensado en el tiempo aprovechado en hacer y no en contar las cosas que había hecho. Pero aquí nadie se salva, así que hoy que encuentro un hueco voy a colgar unas fotos tomadas ayer y sin pasar por ningún retoque de vaya a saber qué programa. Se trata de unas imágenes de una tarde-noche de domingo: una excursión que no fue a Agost. Conversaciones, confidencias y demás tuvieron lugar en un punto que se buscó en el mapa... después. Ya comenté que no me gusta que me guíen en estos menesteres, la improvisación, siempre ella.
¿Qué es un blog? Dar pistas sobre ti. Pero sólo pistas el exceso me resulta enfermizo, ya sabéis:
Fotos de cumpleaños
Fotos de cuando la tía Flora se cayó encima de la paella
Fotos esquiando (doscientas si puede ser)
Fotos de cien mil excursiones
Fotos "artísticas"
Entradas hablando bien de uno/a mismo/a y de sus aficiones sanas
Voy a replantearme de qué iba el mío. (Autocrítica)
NOTA: por cierto, he comenzado unas clases de yoga donde la profesora te cuenta un cuento mientras te relajas y te dice que una cuchara permanecerá mientras todos nos iremos: "no os aferréis a las cosas, a las personas..." y todo con voz de ultratumba. Nadie se relajó, je.