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31/08/2006

ALTEA SIGUE VIVA

 

 

ALTEA CONOCE A ELOÍSA

 

Aquella mañana se despertó, se tapó la cara y como los niños pequeños hacen, fue poco a poco, asomándose entre sus dedos. Estaba demasiado oscuro. Se asomó por la ventana diminuta de su habitación y vio que llovía con fuerza.

 

-ya está, -dijo en voz alta- me quito la ropa, me pongo delante de la ventana y cojo una neumonía doble, si es que eso existe… y caminó descalza hasta la cocina.

 

Sin poder evitarlo, se dirigió antes al salón donde estaba el portátil también “dormido”. Lo encendió y efectivamente ahí tenía varios mensajes de los candidatos a compartir momentos de lujuria con ella, antes de que decidiese o encontrase el modo de esfumarse de este mundo. Sonrió y volvió a la cocina.

 

No le gustaba lo del desayuno. Mientras se preparaba un café seguía mirando que lo de la lluvia iba en serio. De repente se acordó de algo muy tonto pero “grave”: no tenía paraguas.  Dios qué pocas ganas de ir a la tienda tenía aquél día. Tres años trabajando allí y jamás una falta. Jamás había dejado de ser la chica agradable que asesoraba a las señoras de turno. ¿Y si fuera traviesa? Podría llamar a su jefa y así tendría más tiempo para ir a casa de su madre y hacerle compañía. Además, ya ni sabía lo que era un sábado libre. En realidad ¿qué era un sábado?

 

Fue fácil. Su jefa confiaba en ella y además sabía que tenía el “problema” (como muy sutilmente llamaba al cáncer de su madre) así que le dijo que no se preocupara. Que sería un día tranquilo por la lluvia y que se lo tomara libre.

 

Se sentía como cuando era pequeña e inventaba dolores imaginarios de tripa para quedarse en cama devorando libros y, por un momento, esa luz de nena de ocho años llena de vida se le metió dentro y sus ojos brillaron un instante. Justo hasta que decidió mirar el portátil de nuevo con un ignorado café que quedó encima de la mesa.

 

Había tomado una decisión. No estaba preparada para quedar con nadie de aquella “discoteca” de la red. Hombres que ponían poesías (normalmente no eran los autores), hombres que se notaba que salían de un divorcio y querían pasarlo bien pero, ¿en qué plan?, buenos hombres, románticos a los que sí les apetecía tener una cita y probablemente volver a quedar y así conocerse. Pensando en estos últimos se quedó pensativa… y mirando al techo pensó:”no es justo. Una noche de pasión con uno de ellos y a la semana siguiente le digo que quedemos en la estación del tren y me pongo delante de un vagón delante suya, sí, muy romántico pero nada con futuro”

 

Así que hizo algo que consideró normal y correcto. Y puso en su perfil:

 

“lo siento, no contestaré a ningún mensaje porque tengo pensado suicidarme y no tendré tiempo, ha sido un placer”.Y de un golpe cerró el ordenador. Ya estaba hecho.

 

A los veinte minutos estaba en la calle con un chubasquero bastante feo que había rescatado del armario. Debía estar en las nubes el día que lo compró porque le estaba enorme. Caminaba mirando a las baldosas cuando tropezó. No terminó de decir “perdón” cuando se dio cuenta de que tenía delante a la señora que adivinaba sus intenciones.

 

-¿Todavía por el mundo de los vivos?-le preguntó la señora con una dulce sonrisa.

 

-Usted… usted es algo rarita ¿no cree?-musitó Altea.

 

-No lo sé. Tal vez. Pero yo quiero seguir viva aunque esta vida sea una mierda.

 

Allí estaban. Una con el chubasquero gigante en mitad de la calle y la otra con un paraguas enorme negro y una sonrisa encantadora que parecía tener dibujada como las cejas.

 

-¿te tomas un café conmigo?

 

-voy a ver a mi madre. Otro día será. Pero gracias-se lo tuvo que decir con una sonrisa forzada.

 

-serán quince minutos. Si quieres vamos a algún lugar cerca de su casa y así no te retrasas- y le guiñó un ojo.

 

-no se rinde, ¿verdad? Usted… usted…-le ponía nerviosa aquella venerable "anciana"

 

-“usted” se llama Eloísa y el café nos vendrá bien a las dos y la asió por un brazo mientras muy segura comenzó a caminar.

 

Qué podía hacer. Al final ni había desayunado y esa señora la había “secuestrado”. No tenía ni ganas de protestar. Así se enteraría de quién era de una vez.

30/08/2006

UN POCO DE AIRE QUE ME AHOGO

 
 
 
 
Nunca hago borradores cuando escribo en el blog. Al igual que en la vida tampoco tengo mucho de estratega. Pero sí hay algo que tengo claro: necesito espacio. Cuando digo "espacio", me refiero a un rato para mí. A la capacidad de pensar en qué camino debo tomar. En enfrentarme a mis miedos SOLA.
 
Ya se sabe ¿no? para "crecer", el ser humano, dicen "por ahí" que ha de plantarse cara a cara a sus temores sin nadie que le coja de la mano por una razón muy simple. No está garantizado que esa mano vaya a estar ahí siempre.
Hace ya varios años descubrí un hobbie que "aprendí" de un comentario que hizo un amigo. (Frase rara me ha salido sí)
 
Hacer cosas sola. Y he descubierto que ya no lo hago. No hay mayor gozada que plantarse en un cine sola. Por poner un ejemplo.
 
En mi caso, como me gusta lo de escribir me servía para observar con mayor detenimiento a toda la "fauna" que se hallaba en el lugar. Me sentía una doble espectadora. Además, sola me ocurrieron cosas que yendo acompañada hubieran sido imposibles (lo he comprobado)
Entablé conversación y compartí película (CHICAGO) con una señora que tenía de todo, hijos, dinero, mucho, por lo visto, pero a nadie con quien ir al cine así que por unas horas yo me convertí en su acompañante. No estuvo mal ni la película ni la charla tras terminar la película.
 
Todos necesitamos estar solos y hacer cosas solos. Para sentirnos fuertes. Más seguros. Mejor con nosotros. A fin de cuentas por muy cursi que suene, nosotros somos nuestros mejores amigos.
 
Tal vez, la costumbre de hacer muchas cosas en soledad y tener amigos de la misma "especie" haya hecho que ahora me resulte difícil volver a disfrutar y "paladear" esa sensación de, simplemente, perderme por mi ciudad.
 
 
                    
 
A mí, en estos momentos de "enfermedad común" dice el parte, además de arrastrarme por mi casa, no me gusta ver los programas "del corazón", prefiero ver un par de capítulos tumbada como una rana de una serie con unos guionistas detrás que me saquen una sonrisa o una reflexión. Coger un libro e intentar si no me duermo con las medicinas, leer antes de dormir.
 
 
 Ahora mismo escuchar bajito a "The Clash". Cosas pequeñas, en soledad, pero que hacen que no me olvide de quién soy. Igual a ti te apetece ver a la Miss o no sé qué de la Cuatro que hacían hoy. ¿Que cómo lo sé? porque la publicidad de las propias cadenas abunda y sobre todo, porque parezco un fantasma y ando de aquí para allá y cuando uno o una está mal se puede permitir enterarse de esas cosas.

 
23/08/2006

ANTIBIÓTICOS Y PULP

 

 

Dedicado a todas esas personas que quieren ser "como tú" pero con pantalones estratégicamente destrozados y con una gran marca "respaldándoles", eso sí, en una esquinita no se vaya a notar que no son "common people" de verdad.

(Firmado: atiborrada de antibióticos en agosto...)

 She came from greece she had a thirst for knowledge,
she studied sculpture at saint martin's college,
that's where i,
caught her eye.
she told me that her dad was loaded,
i said "in that case i'll have a rum and coca-cola."
she said "fine."
and in thirty seconds time she said,
I want to live like common people,
i want to do whatever common people do,
i want to sleep with common people,
i want to sleep with common people,
like you.
Well what else could i do -
i said "i'll see what i can do."
i took her to a supermarket,
i don't know why,
but i had to start it somewhere,
so it started there.
i said pretend you've got no money,
she just laughed and said,
"oh you're so funny."
i said "yeah?
well i can't see anyone else smiling in here.

are you sure you want to live like common people,
you want to see whatever common people see,
you want to sleep with common people,
you want to sleep with common people,
like me...

Pulp

http://www.youtube.com/watch?v=NT1UKAeGXM8&mode=related&search=

 

04/08/2006

OTRAS COSAS

 
 
Hola. Tengo a "Altea" en un rincón de mi cerebro, deseosa de seguir contando cómo le va.

 

Pero ahora, es el momento de hablar de otras cosas.

 

¿Qué pasa cuándo perdemos el norte por una persona? sé que la pregunta muy rebuscada no es  porque lo más acertado sería deciros: ¿qué ocurre cuando "has perdido" la cabeza por una persona y tropiezas con ella años después? 

Las posibilidades son diversas:

 

a) malas caras (aaaaaaaaaaaaag "lo matooooo")

b) indiferencia (aaaaaaaaaaaag "no lo saludo")

c) estoy muy bien (aaaaaaaaaaaag "¿por qué, por qué?")

 

y la opción que más me gusta:

 

a la que no pongo ni categoría, la de "ME ALEGRO DE VERTE", darse dos besos y ser conscientes ambos de que vivimos en un presente donde todo lo malo o bueno que pudo pasar ocurrió a otras personas que "no éramos" nosotros. Más bien, eran dos seres perdidos.

 

 

Lo mejor de estas situaciones (ficticias, reales...) es que cuando un@ deja de ser un neurótic@ para comenzar a "simplemente" ACEPTAR al otro o a la otra, tal y como es, sin despechos, sin sacudir verbalmente reproches que ya perecieron con el paso de los meses: TE SIENTES mejor con tu persona, con esa persona, con el resto de las personas que habitan el planeta y probablemente con la "persona" que gira alrededor del satélite donde vives ahora cual Principito.

 

"Cuando alguien de tu pasado viene a ti estará roto o algo peor" no es cierto. A veces, está mejor. Y además es posible que ganes una amistad o ésta, se fortalezca.

 

 

Volveremos con "Altea" cuando los relojes tengan más de 24 horas...