Los buenos guionistas, publicistas y demás seres que se dedican a transmitirnos mensajes de lo cotidiano deberían salir más a la calle; y no me refiero a tomar unas copas.
Cuando digo salir me refiero a ponerse las gafas de OBSERVAR. No es tan fácil. Lo que si es sencillo es quedarse apoltronado en sus sillones, haciendo números, queriendo ser el Mejor.
¿Cómo vas a saber lo que le gusta o le llega a la gente si te rodeas de cuatro o cinco que piensan como tú?
Debiera ser obligatorio montar en autobús al menos, una vez a la semana. En uno de esos largos y curiosos trayectos, a poco que pongas interés, puedes observar la vestimenta, escuchar los problemas del día a día de nuestros futuros consumidores. Creo que lo del Paraíso Ficticio murió. Las personas necesitamos que no nos tomen por estúpidos.La publicidad y su mensaje cuanto más cercano, más valorado, más fácil de identificarse con él.
En un medio como el bus , el estudio no es sesgado. En él se trasladan personas de toda clase social y nivel adquisitivo, doy fe.
Otra cosa, el lenguaje. Si también abrimos las orejas (cito a Gomaespuma) sabremos cómo habla una chica de quince años con otra, mientras juguetean con sus móviles o el mp3 o mp4. Lo que no es de recibo es TENER UNA IDEA de cómo se expresa determinado sector de nuestro público que puede sonar forzado e irreal.
Ah, y ante todo humor, mucho humor porque éste será nuestra salvación.
La ciudad (sí, hasta esta...) puede ser toda una aventura si abrimos bien los ojos y hay predisposición.
Yo observo ¿y tú?