Miles de personas marchan en toda España para reclamar una vivienda digna
. Más de 7.000 personas piden en Barcelona que se usen las más de 300.000 viviendas vacías que hay en Catalunya
Miles de jóvenes, convocados por diferentes colectivos, se manifestaron hoy en una veintena de ciudades españolas, entre ellas, Barcelona, Madrid, Valencia o Sevilla para pedir el acceso a una vivienda digna y el freno a la especulación.
La marcha reivindicativa, que se ha hecho de forma simultánea en estas ciudades, ha sido convocada a través de SMS y por Internet, y ha tenido mayoritariamente un carácter lúdico y festivo.
Bajo lemas como "La Ley no toca el mercado, la ley de vivienda es papel mojado", "Qué pasa que pasa no tenemos casa", "Derecho a techo", "Vivienda diga" o "Queremos un pisito como el del principito", los manifestantes han recorrido el centro de las principales ciudades del país, han cortado el tráfico y han organizado sentadas.
Más de 7.000 manifestantes en Barcelona En Barcelona se han reunido más de 7.000 jóvenes en la plaza de Catalunya, según estimación de la Guardia Urbana, en su mayoría menores de 30 años, para recorrer varias calles, hasta llegar a la plaza del Palau, con charangas y panderetas y reclamar a las instituciones que usen las más de "300.000 viviendas vacías que hay en Catalunya, según el Instituto Nacional de Estadística.
Carga policial en Madrid En Madrid, varios miles de jóvenes se han reunido en la céntrica Puerta del Sol para reivindicar vivienda digna, en una concentración que ha traído en jaque a la policía nacional durante toda la tarde, ya que los manifestantes se fueron moviendo por diferentes calles del centro comercial de la zona provocando algún altercado, cuando los manifestantes quisieron dirigirse a la carrera de San Jerónimo con intención de llegar al Congreso de los Diputados.
Más tarde se produjo otra carga a la altura de la plaza de Callao junto a la Gran Vía, pero sin que se llevasen a cabo detenciones.
En Valencia, miles de personas se manifestaron, convocados por la Plataforma por una Vivienda Digna de la Comunidad de Valencia, para reclamar la "drástica dotación" de suelo para viviendas de protección pública, y la creación de organismos independientes que "auditen" la financiación de los ayuntamientos y "doten de transparencias" su gestión inmobiliaria.
La plaza del Pilar de Zaragoza también fue el escenario para la concentración de casi dos centenares de personas que mostraron su rechazo contra la especulación y para reclamar el acceso a una vivienda digna.
En Sevilla se reunieron más de un centenar de jóvenes en la céntrica plaza Nueva en una protesta a la que se han adherido, entre otras organizaciones, la Corriente Roja y la CGT.
Murcia, Zamora, Alicante, Logroño, Granada, Málaga o Mérida fueron otras de las ciudades en las que centenares de jóvenes se manifestaron por una vivienda digna.
Según diferentes estudios, siete de cada diez españoles no se emancipa hasta los 34 años, debido principalmente a la dificultad de acceder a una vivienda digna y asequible, y las viviendas a las que logran acceder los jóvenes, de entre quince y treinta metros cuentas unos 100.000 euros.
El elevado ritmo constructor ha llevado a España a que haya 18,1 viviendas por cada mil habitantes, mientras que la media europea es de 5,7, según el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España.
La mano agitaba sin prisa, pero sin pausa, la taza de café que decoraba la pequeña mesa. Estaba en una de esas heladerías cafeterías que en invierno no resultan muy acogedoras. La mirada perdida en la humeante bebida invitaba a recrearse en su rostro y en su interior. Señora de cutis hermoso, una buena genética heredada, algo entrada en carnes pero, atractiva figura. De ese tipo de mujeres que tienen un ángel que les hace parecer más hermosas de lo que son en realidad. El cabello ondulado, travieso, cobrizo. Y la mirada, aquella mirada como un televisor recién apagado. Esos ojos habían tenido mil colores a la vez.
Frente a ella un señor de su misma edad. Miraba a su alrededor sin ver, que es lo peor que se puede hacer. Te pierdes muchas cosas.Hacía rato que había tomado su infusión y con gesto adusto apenas sí movía algún músculo de la cara... Tenía el ceño fruncido y se mantenía en silencio.
Ante ellos, como una brisa que te hace sujetar la falda, aparecieron dos jóvenes. Las manos entrelazadas, la mirada cómplice, debían tener dieciocho años. Él la cogía por la cintura y la acercaba a su costado. Iban flotando en vez de caminar, pero ni hasta ese hecho hizo que el hombre abriera los ojos asombrado. La mujer continuó haciendo "bailar" su bebida, y se detuvo a contemplar el espectáculo. La chica reía mientras flotaba avanzando muy despacito. Echaba la cabeza atrás y su risa sonaba a música clásica, rock, todo junto. De repente, se pararon y quedaron ahí, a centímetros del suelo frente a la pareja que los observaba. Él le tocó el pelo ondulado e hizo algunos rizos nuevos en la melena. Le cogió del mentón y la besó. En ese instante los dos pisaron tierra firme, pero siguieron recreándose en el beso.
El matrimonio asistía al espectáculo atónito; ahora el hombre sí se había incorporado en su silla, y MIRABA. Un halo de tristeza fue entonces cuando llegó volando no se sabe de dónde y la pena vino a instalarse en su persona. Tan dentro, que dos lágrimas le resbalaron por las mejillas. Miró a la mujer por primera vez en mucho rato(y en mucho tiempo) y le dijo:
- ¿Te he hecho volar?
Ella, sorprendida y, a la vez, con un brillo delatador en sus bonitos ojos le contestó:
-Llegué a lo más alto y una vez allí, te he estado observando
A veces, olvidamos objetos, creemos que los hemos perdido. Las llaves, el teléfono móvil, un libro... y nos enfadamos. Cerramos los ojos y como si de una película a cámara lenta se tratata, repasamos en secuencias qué hicimos la última vez que los tuvimos en la mano.
Lo que no sabemos es que nuestras cosas tienen vida propia. Son traviesas y se aburren. Saben que la única forma de que les hagamos caso es la de desaparecer. Entonces se ríen en su escondite de nuestra repentina paranoia.
En otras ocasiones, lo que perdemos son anécdotas, conversaciones que nos hicieron felices, la complicidad que llegamos a tener con un amigo al que hace siglos que no vemos. Estos olvidos o pérdidas son más graves. El reencuentro suele provocarnos una sombra de color rojo intenso en las mejillas.
Me ocurrió con un poema de Mario Benedetti. Cuando lo leí hace tiempo pensé: "es para mí, formará parte de mi persona porque es bello, porque me llena, me conmueve". Pero no fui fiel a su recuerdo. Un estímulo provocó que viniera a mi mente hace poco. El reencuentro ha sido bonito. Se ha dejado leer aunque entre sus líneas percibía una sonrisa burlona y una voz que me susurraba :"menuda memoria..."
No soy asidua a la poesía. Pero creo que, a veces, nos tropezamos con una así de bella porque en nuestra vida también está ocurriendo algo tan intenso que nos empuja a ella sin remedio.
Deberían ponernos una falta por cada olvido de este calibre.
Táctica y estrategia
Mi táctica es mirarte aprender como sos quererte como sos
mi táctica es hablarte y escucharte construir con palabras un puente indestructible
mi táctica es quedarme en tu recuerdo no sé cómo ni sé con qué pretexto pero quedarme en vos
mi táctica es ser franco y saber que sos franca y que no nos vendamos simulacros para que entre los dos no haya telón ni abismos
mi estrategia es en cambio más profunda y más simple
mi estrategia es que un día cualquiera no sé cómo ni sé con qué pretexto por fin me necesites.
En dos puntos de aquella tierra, estaban dándose dos historias que de tan dispares, parecían provenientes de distintos planetas. Es más, se diría que Bastián estaba caminando por aquel lugar, creando con su imaginación países, dentro del mismo planeta donde los seres que lo habitaban, reían o lloraban por razones de lo más superficiales, por un lado, de lo más profundas y cercanas al corazón humano, por otro.
En la parte donde los corazones latían, las personas se miraban a los ojos y existía la empatía; una mano apretaba con fuerza la de otro ser. Por fortuna, la capacidad de ponerse en el lugar del otro no se había extinguido. Las miradas descifraban códigos. Elementos que tan sólo los seres con la sensibilidad a flor de piel, podían entender.
En el otro lado, donde la imaginación (que es caprichosa) existían los egossoy, se lamentaban mirándose al espejo ,por las cosas más nimias. Un piropo no recibido mientras el ser había dado un paseo, se convertía en un gran drama que podía llevarle una semana de lágrimas, que se recogían en cubos para crear lagos, los cuales poblaban aquella extensión. Había miles de ellos.
Mientras tanto, los seres que seguían aferrándose el uno al otro, sonreían ante la adversidad, por eso, allí nunca se lloraba del todo. Y aquel comportamiento se traducía en lluvia. Por ello, cuando caminaban por los senderos secos, llovía cada seis pasos un agua fina, delicada, que apenas les mojaba el rostro, para cesar al minuto.
Autor:lucbebop
Losegossoy y los tiernossno se conocían. Vivían a millones de kilómetros. Aunque algunas veces, cuando ambos se sentían más tristes de lo habitual, se encontraban (sin saberlo) al cerrar los ojos. Y allí, en ese espacio en la imaginación de cada uno, los primeros añoraban la ternura perdida o, tal vez, nunca conocida y se sentían profundamente melancólicos. Mientras que los otros, suspiraban al creer que debían pensar más en si mismos para así no pasarlo tan mal... pero rápidamente abrían los ojos y una sonrisa aparecía. Esa era la señal de que debían animarse y se sacudían la lluvia que les había mojado los cabellos durante esos minutos.
Tal vez, estaban predestinados a no encontrarse jamás. Su sentido tendría...
(Influenciada por "La Historia Interminable" de Michael Ende...)