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24/11/2009

"Bailar con la más fea"

           
                                                                 
 
A estas alturas habréis bailado este tema millones de veces: en  casa, en un pub, en mitad de la calle con los auriculares puestos ¡hay     gente pa to!
 
Lo descubrí hace una semana. Sí, ¿cómo he podido sumar días a mi existencia sin sentir en carne propia este chute de adrenalina? Todavía me lo pregunto mientras muevo los pies, escribo e imagino que soy la primera de las que inician ese ritual en masa. ¿Por qué al ser humano le gustan este tipo de espectáculos? Generan endorfinas aunque lo tuyo no sea el baile ,ni hayas escuchado a este grupo en tu vida.
 
El baile es lo que tiene, une y desune así de sencillo. No hay más que echar un vistazo a un pub donde cada uno va por su lado (hombres y mujeres) como en West Side History sólo que ahora no están dividos los escenarios por bandas. Más bien los bailones se separan por egos, pero esa es otra historia (Michael Ende)
 
A mí me gusta el baile primitivo. El que no se ciñe a normas y clases (elíjase  entre danza del vientre, samba, salsa, batacha, sevillanas, etcétera)
 
El baile es para dejarte exhausta, sudar, divertirte... Así lo entendí yo, no como una especie de "secta" donde por narices has de ver a las personas con las que pasas unas horas a la semana haciendo ejercicio y divirtiéndote. Está claro que para quienes carecen de amistades es una buena oportunidad para conocer a otros seres humanos.
 
(Perdón, estoy saltando sobre la silla y no me llegan las manos al teclado ¡esta canción es la milk con cola-cao con grumos! )
 
¿Por dónde iba? El baile encorsetado. Hace unos días observé en la red, un lugar donde se reúnen bailones con carnet, es decir, van a academias y cuando salen a la pista te miran con aire de superioridad (lo primitivo se ha convertido en hobby-exhibición, oooooh) y las perlas eran dignas de mencionar y lo haré: ganándome así unos cuantos enemigos, siendo servidora una gran bailonga,  pero me arriesgaré. Un paso adelante, vamos.
 
Un tipo se dedicaba a dar información sobre fechas, lugares donde bailar, daba mil datos relacionados con el baile que practicaba, las horas y días que abrían nuevos locales, las bebidas que servían, el color de ojos de los camareros y su número de pie, estatura y edad, contestaba a todas las preguntas de las personas que pasaban por allí con la sana intención de querer mover las caderas, pero no eran respuestas breves ¡no! el tipo parecía conocer todos y cada uno de los garitos de la ciudad al milímetro e intercambiaba links y besos con otros que probablemente no le conocían en persona pero ¡el tipo era tan gentil!
 
 Su amabilidad artificial ( como cuando vas a un restaurante y el que te sirve anda cansado y te dirige una sonrisa fingida) llegaba a agotar.
 
En un mundo donde se atraviesa una crisis económica bestial, donde las gentes intentan contentarse con actos diminutos: un paseo, buena compañía, bailaaaar en pijama, besar y ser besado, escuchar y ser escuchado, aprender y empatizar... ¿hay cabida para estos humanitos?
 
Pues sí. ¡Qué le vamos a hacer! la globalización es lo que tiene. Un ser sin gracia, sin carisma puede convertirse en el rey o la reina del mambo por abrirse una cuenta en una de tantas redes sociales:
 
-El grupo de los seguidores de Bob Esponja
-El grupo de fans de SQOPF (cualquier programa ahora ha de llevar siglas)
-El grupo de los locos por el cola cao pero moderno, eeeeh.
-El grupo de aquel actor que sale cinco segundos en 2012 (de mi adorado John Cusack)
-El grupo de los que bailamos a las siete, los miércoles, en la academia "El empeine de goma"
 
He puesto ese ejemplo pero hay miles. ¿Qué sucede ahora?  es muy sencillo ser "líder" de masas y convertir una afición en una obsesión, esa es una visión, y luego está la otra: el afán de protagonismo. ¿Que la gente me sigue y tengo 150 "fans" de mi web-foro-grupo? ¡Al infierno con Einstein, con Warren Buffet, con...!  Yo soy mucho más mejor y pienso subir al foro lo que hice este finde con mis hiperamigos que comparten mi obsesión, digo mi afición, y las fotos que demuestran que somos los que mejor bailamos, escalamos, cenamos, nos ponemos las zapatillas...
 
Señores, servidora sólo quiere ser una anónima que baila entre la multitud, me fui del facebook porque sí y si tengo que volver que sea para compartir algo que merezca la pena a los demás, no a mí.
 
Voy a seguir saltando... ups, se acabó el vídeo.
 
Pd. Los foros, las asociaciones son sanas hasta que no se convierten en el centro de tu existencia ¿tú qué crees? Ah si no hay nadie leyendo, estarán haciéndose amigos de " a mí también me gustan las señales que advierten de la presencia de anfibios" Humor, siempre humor.Lengua fuera
 
 
03/11/2009

Grande RIPOLLÉS

 
El pasado domingo por la tarde-noche bajé a dar un paseo por el puerto. Ibamos a echar un vistazo a la "fiesta de la cerveza" (dos abstemios) pero "tiraba" la tierra de la canciller más que la bebida, luego resultó ser una reunión de cuatro personas y algo desangelada pero no están los tiempos para despilfarros aunque el español guste de estar en la calle, de beber y de reír...
 
Pero lo importante no fue esa visita, lo genial y fascinante sucedió antes de llegar allí, de repente una sombra gigantesca de formas orondas nos miraba: ¿qué es eso? pues "eso" resultó ser una escultura del señor Ripollés y ¡oh. mi asombro! todo el paseo estaba lleno. No pude evitarlo y las toqué todas, las miré de arriba abajo, sonreí, creo que me sonrieron y la gente se hacía fotografías junto a ellas... me pareció estar en mitad de un sueño surrealista donde había sido generosamente invitada a participar.
 
                       
 
Arte en la calle. Y arte cercano, tierno, casi infantil, divertido, loco... No es como cuando vas dando un paseo por el castillo y te encuentras a esta gente que se apunta a clases de baile y se ponen en mitad de la calle a danzar (je je je j) que una se queda mirándoles y piensa ¿ bailáis por diversión o encima hay que hacer deberes luego? (vaya con todos mis respetos) pero hace poco me tropecé con un grupo que parecían bailar sardana (luego resultó ser salsa) y agité la cabeza sonriendo: "cuando un hobby te lleva a practicarlo en mitad de la calle para que te aplaudan lo bien que lo haces pssssssssssssst pierde todo el encanto" Aunque esa es otra historia (como decía mi admirado Michael Ende)
 
 ¡Pero estas esculturas estaban ahí silenciosas! rompían el tedioso paseo y previsible (el del puerto no el que dábamos nosotros, je) de una manera humilde y sé que puede parecer contradictorio. No parecía que el maestro estuviese diciendo a través de ellas "mirad qué buen escultor soy", parecían regalos esparcidos por la calle como en una mañana de Reyes en una casa llena de críos.
 
Me gusta la humildad. Adoro ese estar sin estar...
 
Dije que me gustaría dar las gracias a alguien por encontrarme esa sorpresa tan agradable en mi gris Alicante, querida y odiada a partes iguales, pero no es culpa suya sino de los que la habitamos es obvio por lo que la obra de Ripollés sirvió, sirve para darle ese toque de vida, fantasía... que le hacía falta.