Como (casi) todo lo que viene de EE.UU. se podría pensar que es una comedia típica, tópica, tóntica, pues no. Todos equivocados. Hasta la que escribe. El tono ácido, yo diría que hasta cruel que se palpa en los diálogos, no es propio de una sociedad tan puritana y tan hipócrita como la estadounidense.
Te has de reír a cada minuto, cuando compruebas la manera en que se cargan el sistema, los prototipos/estereotipos norteamericanos encarnados en cada miembro de la familia.
La madre: fumadora, poco amante de la cocina y de las apariencias.
El padre: lo más alejado del triunfador y ... me callo
El hijo: al hijo lo tenéis que ver
El abuelo: no apto para abuelitas que van a misa los domingos
El tío: el más sensato aunque haya cometido una insensatez
La hija: nadie es perfecto... pero sí maravillosamente inocente.
Da gusto cuando surge una película de este estilo que nada tiene que ver con el usar y tirar que tantísimo gusta por aquellas tierras.
Pienso que el resumen sería:
"si no puedes acabar con tus miserias, ríete de ellas, no queda otra"